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  FERTILIDAD Y TRATAMIENTOS PARA EL CÁNCER  
     
 

Estadísticas recientes indican que el 70% de las personas que tendrán cáncer se curará, y que para el 2020, uno de cada 250 jóvenes será un sobreviviente de cáncer. Esto deriva en una expectativa de vida cada vez mayor y en la consecuente preocupación de otros aspectos antes no tenidos tan en cuenta o sin demasiada difusión en determinados grupos que presentan esta patología.

Fertilidad y tratamientos para el cáncer

Cuando uno se enfrenta a tomar la decisión de someterse a un tratamiento contra el cáncer, el objetivo principal es curarlo, pero muchas veces este foco se ve distorsionado –sobre todo en pacientes jóvenes- debido a la preocupación por la posibilidad de que esta pueda incurrir en la infertilidad o disfunción sexual.
En otros casos, por desconocimiento o estar en ese momento con otras preocupaciones, el hecho de que el tener hijos no se encuentre en ese momento en los planes del paciente y su familia, o debido a la etapa vital, esta posibilidad no es contemplada. Por ejemplo en los niños, el hecho de no tener comprensión sobre estos temas como fertilidad o sexualidad, y la decisión de muchos padres de decidir proteger al niño de este tema, muchas veces incurren en un no tratamiento de la potencial problemática.
De cualquier modo, indudablemente es un factor a tener en cuenta para asegurar la calidad de vida futura del paciente.
Los tratamientos contra el cáncer, pueden llegar a reducir la fertilidad tanto de los óvulos como del esperma, dependiendo su probabilidad de varios factores que incluyen la edad y sexo del paciente como el tipo y duración de la terapia. El daño más severo proviene de la radiación de los ovarios y testículos y algunas drogas para tratar el cáncer, que pueden provocar infertilidad temporal o permanente. Las drogas utilizadas por la quimioterapia destruyen las células cancerosas que interfieren en el crecimiento y división de las células del tumor, y afectan también a las sanas. La radiación y determinados tipos de cirugía también pueden ocasionar infertilidad.

Puede que sea difícil decidir cuándo es el mejor momento para tener un hijo después del tratamiento. Los aspectos que deben considerarse incluyen el tipo de linfoma que padece, el tipo de tratamiento que ha recibido y sus propias circunstancias personales. Muchos médicos recomendarán esperar un período de dos años después del tratamiento. De esta manera, tendrá la oportunidad de recuperarse del tratamiento que ha recibido. Este período de espera también se deja frecuentemente porque de producirse una recaída, es más probable que suceda en los dos años siguientes a la terminación del tratamiento.
Existen preocupaciones sobre las posibles anomalías del niño debido al tratamiento del linfoma, pero no hay indicios que sugieran sean riesgos posibles.
Es recomendable para los pacientes que se preocupan por los efectos del tratamiento del cáncer en su capacidad para tener niños, tratar este tema con el médico antes de iniciar el procedimiento. El médico puede recomendar un consejero o un especialista en fertilidad para evaluar las opciones disponibles y ayudar al paciente y su pareja en el proceso de toma de decisiones.

Algunas preguntas útiles para realizar al médico de cabecera:

¿Cuáles son los efectos –a corto o largo plazo- sobre la fertilidad del tratamiento?

¿Cuál es el riesgo de esterilidad o compromiso de la misma?

¿Existen otros tratamientos igualmente efectivos que no comprometan o lo hagan en menor medida mi fertilidad?

¿Existe algún método anterior, posterior o que pueda realizar durante el tratamiento para preservar mi fertilidad?

¿Mi deseo de procreación, puede de alguna manera afectar mi tratamiento?

¿Cuáles son las opciones posibles para poder concebir?

¿Cuánto tiempo tiene que pasar -desde el fin del tratamiento- para poder comenzar a pensar en tener un hijo?

¿Puedo procrear durante el tratamiento de quimio o radioterapia? Qué sucede si quedo embarazada durante el mismo? Existe algún riesgo para el bebé?

¿Necesito consultar con un especialista de fertilidad?

¿Existen grupos soporte para personas con mi mismo tipo de problemática?

En nuestro país, y sobre todo en hombres, el tomar medidas antes del tratamiento no es muy frecuente, y se puede incurrir en que una vez pasado el mismo el paciente sienta arrepentimiento por no haber contemplado este tema anteriormente. De cualquier modo, existen además otros métodos para intentar la fecundación luego del tratamiento, aunque no son tan efectivos o implican un mayor compromiso emocional tanto para el paciente como para su pareja y familia.
Es importante saber que aunque el tratamiento pueda comprometer su fertilidad, no se puede asegurar que usted sea infértil y muchas personas pueden procrear de forma natural tras haber recibido tratamiento para el linfoma.
Por otro lado es importante también tener en cuenta que la fecundación durante el tratamiento es posible, por lo cual tanto hombres como mujeres que se sometan al mismo y mantienen activa su sexualidad, deben consultar con su médico sobre métodos de control de la fecundidad ya que el embarazo podría dificultar el tratamiento de la enfermedad y a su vez, los tratamientos pueden ser perjudiciales para el feto. También es importante evaluar si el período del tratamiento, es el momento apropiado para tener un hijo.

Algunas alternativas de tratamiento que ayudan a preservar la fertilidad antes y después del tratamiento son:

Antes del tratamiento:

• Hombres: se pueden preservar por congelamiento de muestras de semen en un banco de esperma o centro de fertilidad (criopreservación) antes de comenzar con el tratamiento de la quimio o radioterapia. De este modo, llegado el momento en que la pareja decida tener un hijo, se puede emplear en Fertilización In Vitro (FIV) o Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI). En el caso de los varones que no disponen de espermatozoides, se puede congelar tejido sano del testículo, utilizado para obtener espermatozoides y aplicar una técnica de fertilidad de alta complejidad.
Ante una radioterapia, existen técnicas modernas en las que se usan placas protectoras de plomo para proteger los testículos.

• Mujeres: si el tiempo y las circunstancias lo permiten, pueden ser tratadas con IVF. De esta manera, los embriones son congelados y pueden ser preservados por años. Los factores limitantes de este método son el tiempo, costo, disponibilidad de esperma y el posible retraso de la terapia contra el cáncer. Si la radiación es aplicada sobre la pelvis, los ovarios pueden ser reposicionados mediante cirugía fuera del campo de la radiación, lo que reduciría el riesgo.

Después del tratamiento:

• Hombres: recuperar la producción de esperma luego del tratamiento contra el cáncer puede demorar varios años. Si el conteo es consistentemente bajo, la inseminación, FIV e ICSI, se tornan procedimientos efectivos para lograr el embarazo. La biopsia testicular puede ser una manera de obtener esperma si no se lo encuentra en análisis de semen. Si aún de este modo no puede obtenerse, un método posible es recurrir a un donante. Es probable que el médico recomiende esperar un período de seis meses antes de la consecución de un embarazo. Otra opción posible es la adopción.
• Mujeres: luego de obtener la aprobación del médico que asegura que el embarazo es seguro, se recomienda consultar con un especialista en fertilidad para evaluar el estado de los órganos reproductivos. Muchas mujeres pueden concebir de manera natural, y otras con tratamientos de fertilidad. Si el útero o los ovarios poseen un daño significante, se puede considerar la donación de óvulos o embriones fecundados, un vientre sustituto, o la adopción, recurso siempre presente.

No todas estas opciones son adecuadas para todos los pacientes, por lo que la decisión requiere una conversación exhaustiva con el médico de cabecera en la que se evalúe la mejor opción en base a las condiciones y etapa de la enfermedad y tratamiento. Asimismo, los tratamientos descriptos son los más comunes a modo de guía, no siendo un listado exhaustivo de los mismos.

En conclusión, la decisión de comenzar con un tratamiento de fertilización o preservación de la misma, implica una decisión comprometida, y tanto esta como los procedimientos consecuentes, pueden resultar estresantes, sobre todo en el marco de una enfermedad y por el conjunto de decisiones que deben tomarse simultáneamente en el corto plazo. Es por esto que más allá del aspecto médico en sí mismo, es recomendable buscar apoyo tanto del médico de cabecera -con quien se evaluarán el procedimiento y los aspectos implicados en el mismo-, como de cualquier otro profesional que pueda ayudar a atravesar este proceso.

Fuente:
• American Society for Reproductive Medicine
• National Cancer Institute – Estados Unidos
• Guía para pacientes de la Lymphomas Association - Inglaterra

Más información:
• Asociación Argentina de Ginecología Oncológica
(54-11) 4867-0572 de lunes a viernes de 13 a 18 horas
www.aaginonc.org.ar - info@aaginonc.org.ar

Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva
(5411) 4371-2358
info@samer.org.ar - www.samer.org.ar

Otros Links:
National Cancer Institute
www.cancer.gov

Fertile Hope
www.fertilehope.org

Lectura recomendada:
Testimonio Sergio Brodsky: LinfomasArgentina Informa Nº10

 
 
     
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